«EN 2019 HICE MI PRIMERA MARATÓN DE MONTAÑA, QUE FUERON 42 KM Y AHORA, SÓLO DOS AÑOS DESPUÉS, VOY A CORRER UNA ULTRA DE 130 KM»

 RAQUEL GÓMEZ | 5 de julio, 2021 


A sus 35 años, el próximo 23 de julio a partir de las 22:00 horas Lexuri Crespo correrá la que será su segunda ultra en menos de un año. Un total de 130 kilómetros con desniveles positivos y negativos de 6.100 y 6.200 metros respectivamente y donde la cota máxima será el monte Beriain con 1.493 metros. El tiempo límite de llegada está fijado en las 7:00 horas del domingo 25 de julio. 

¿De dónde te viene la afición a correr?

Hacía kárate desde los nueve años y al empezar a trabajar a los veintipocos como que no encontraba tiempo para ir a los entrenamientos, al final lo tuve que dejar. Y como soy una persona que no puede estar quieta y el deporte me gusta, empecé a correr. También fue un poco por el hecho de no coger peso y de cuidarme. Al principio no me gustaba nada correr, me parecía muy aburrido y me fatigaba mucho, pero como es un deporte muy agradable y avanzas muy rápido si entrenas, eso me motivó un poco más: que cada día daba un paso más, bajaba de tiempos y hacía más kilómetros. Ahí me empecé a motivar y seguí, hasta hoy. 

¿Cuánto entrenas a día de hoy, cuál es tu rutina semanal?

Ahora mismo como me estoy preparando la ultra entreno entre cinco y seis días a la semana, depende un poco de la semana y de la carga que tenga. Suelo hacer un día de bici, dos días de fuerza, suelo tener un día de series en pista y luego ya de tirada a pulsaciones bajas una hora y media. Los últimos dos o tres meses empiezo a meter más monte, hago tiradas de cuatro, cinco o seis horas en el monte. Ahora por ejemplo estoy en carga, en volumen y en concreto mañana tengo una tirada de seis horas en montaña. 

Aunque psicológicamente será dura la preparación también, imagino. 

Sí, claro. Es cierto que soy una persona cabezona, entonces creo que esa cabezonería me hace ser fuerte a la hora de estar en el monte. Luego también tengo una niña pequeña de cuatro añitos, y entre el trabajo, la casa y todo lo que conlleva nuestra rutina diaria, no es fácil. Vivo en Santurtzi y no puedo salir de Santurtzi a un monte más alto para sacar más desnivel o intentar alargar más, no aburrirme tanto. No es que no pueda exactamente, sino que me limita un poco más. Entonces entreno en el Serantes, paso las horas metida en el Serantes, que eso también mentalmente te refuerza, si te puedes pasar cuatro o cinco horas en un monte pequeño, puedes estar en una carrera horas y horas que al final digamos que es en línea recta y no ves todo el rato el mismo paisaje. 

¿Cómo llevas compaginarlo todo?

Bueno al final lo compagino con la ayuda de mi pareja que cuando tengo que salir a entrenar se queda con la cría, o también de mi ama; tiro mucho de la ayuda de mis padres. Depende del horario que yo tenga, si mi pareja está trabajando y necesito salir, se queda mi ama con ella, al tener cuatro añitos cuando ha estado en el cole, si trabajaba por las tardes, por las mañanas no he tenido que depender de nadie. Pero por ejemplo el fin de semana que es cuando normalmente hago una tirada larga, madrugo para intentar hacer lo antes posible esas horas para estar en casa y disfrutar de la niña, de la familia y de los amigos. 

¿Por qué Aspanovas? ¿Te toca de cerca algún caso de cáncer infantil o adolescente? 

Aspanovas fue con quien lo hice el año pasado y ya he seguido este año. Bueno de cerca, cerca sí que tengo un amigo que ha tenido una niña chiquitina con cáncer, luego por ejemplo mi sobrina tiene una amiga que tiene leucemia y lleva unos cuantos años luchando, se puso bien y luego volvió a recaer. Y bueno en mi familia mi suegra lleva desde los cuarenta años arrastrando distintos tipos de cáncer. Al tener una niña pequeña tenía que ser esa asociación, es como que lo tienes tan cerca que no sé. 

Que empatizas más. 

Sí, y al verla a ella y ver los casos cercanos como que un poco más de miedo de que pueda pasar, claro.
 
¿El año pasado fue la primera vez que participaste en algo así?

Sí.

¿Cómo surgió? 

Bueno pues el año pasado tenía previsto correr la Hiru Haundiak y bueno debido a la pandemia, se canceló. Y claro llevaba ocho meses entrenando a nivel nutricional, a nivel de entrenamientos tanto de asfalto como de montaña y sentía que no podía echar a perder esos ocho meses, no podía tirarlos por la borda. Y dije pues un reto solidario. Gonzalo, que es con el que he estado entrenando y con el que he hecho el reto, me lo propuso en un entrenamiento, me dijo: «¿Si la cancelan, lo harías?» Y al de unas semanas pasó, se canceló y dije por qué no. Surgió así y en un mes tuvimos que prepararlo todo.

¿Y salió mejor o peor de lo que esperabas?

La verdad es que salió perfecto todo, tanto la carrera -que tuve amigos que me ayudaron en hacer avituallamientos, claro- sin esa ayuda yo no hubiera podido hacer esos 100 km porque al final tienes que tener gente que te ayude, te haga avituallamientos, te dé comida, sobre todo agua. Salió todo muy bien. 

He visto también en la crónica que hiciste que Izaro, tu hija, se quedó llorando porque quería correr contigo, ¿no?

¡Sí! En la salida hubo un momento de lloro porque hizo unos metros conmigo y se quería venir, pero claro la tuvo que coger su aita en brazos y, bueno, arrancármela casi. Y en la meta también, estuvo esperando con mucha ansia, las veinticuatro horas como muy nerviosa y entró en meta conmigo. Bueno, las dos llorando. Fue todo muy emocionante. 

Cuéntame un poco sobre esa carrera virtual. 

Runnea Academy es una plataforma de entrenamientos online que ahora está haciendo también carreras virtuales y lo que han hecho es hacer en mi nombre una carrera virtual gratuita de 13 km para cualquier persona que tanto quiera correr o quiera hacerla andando, la pueda hace. Y así me apoya un poco a mí y me da ánimos en la distancia, digamos. Y luego están las donaciones, que si tú haces una donación, sea del importe que sea, entras en el sorteo de los lotes deportivos que tengo preparados. 

¿Los lotes los preparas tú? 

No, no. Por ejemplo de Brooks soy embajadora, que es una marca de zapatillas y material deportivo y les pedí y me han donado material. Luego la marca de cremas también, son todo marcas que han querido colaborar y que me han dado esos productos para sortearlos, yo no he pagado nada. 

¿Qué productos son?

Equipamiento completo de Brooks (incluídas las nuevas Cascadia 16)
2 cinturones y 2 mochilas de hidratación de Arch Max.
1 lote de productos Exceltic.
3 packs de café Baqué.
1 jamón etiqueta negra gran reserva Duroc (JAMOVAL). 

El lema es "Mi esfuerzo, su sonrisa", que me parece maravilloso. ¿Tardaste en elegirlo o fue fácil?

No, la verdad es que el día que fui a la asociación con el primer reto a presentarlo me vino como así de repente, no tuve que pensarlo mucho.

Este es el segundo año, ¿tienes pensado repetir los años siguientes?

Yo creo que sí porque es algo bonito, esta asociación y bueno yo creo que todas necesitan un poco de apoyo, y más con esto del Covid que al final les ha cerrado muchísimas puertas. Por ejemplo Aspanovas es una asociación que hace muchas cosas al aire libre, eventos, etcétera. Y claro con el Covid se les han cerrado muchísimas puertas. Es una manera de echarles una mano y de darles sobre todo visibilidad a ellos, a la asociación, y de recaudar dinero también. A mí me da mucha fuerza hacer estos retos, así que seguramente siga haciéndolos.  

¿Crees que se llegará a los tres mil euros recaudados?

Esta vez lo estoy viendo un poco más complicado, no sé si es porque hay muchos eventos solidarios o por qué, pero sí que lo estoy viendo un poco más complicado, igual luego remonta, porque en estas cosas puede dar todo la vuelta. Como quien dice acabamos de empezar, lo lanzamos la semana pasada, entonces a ver si de alguna manera puedo conseguirlo. 


El objetivo de este año es llegar a los 3000 €, ¿el año pasado cuánto fue? 

2500.

¿Y se logró?

Se logró, se logró. Aunque no sé si llegamos a poner tope el año pasado porque fue como muy rápido y muy inesperado, no nos esperábamos ni sacar 500 y la verdad es que cuando íbamos consiguiendo dinero íbamos aumentándolo. De 500 pasamos a 1000, de 1000 a 1500 y así hasta los 2500. Fue una pasada llegar a 2500, este está yendo bastante más lento, no sé, igual la gente está hasta arriba. El enganche que hemos puesto es el sorteo.

El año pasado fueron 100 km y este año 130. ¿El año que viene 160, el siguiente 190 y así sucesivamente? Porque si cada año aumentan los kilómetros...

Quién sabe, quién sabe (se ríe). De momento es en la distancia que mejor me encuentro, en las carreras largas. Para mí una carrera rápida al final es mucho más dura que una carrera larga, yo al final soy de aguantar, soy lenta pero soy de resistir, entonces es donde mejor me encuentro. 

¿Te has propuesto o has participado en alguna otra carrera solidaria que no sea en montaña?

No, sí que he corrido antes en asfalto pero me pasé a la montaña. Hice la Serantes Igoera la primera vez y ya a partir de ahí me enganché al monte. A ver, no quita que corra alguna carrera de asfalto como la Behobia o la Desde Santurce a Bilbao que son las típicas, pero hasta ahí. Prefiero entrenar para una ultra que para una maratón de asfalto. 

Y además se te da mejor, ¿no? 

Sí, sí, claro. Eso es. 

¿Los días previos la alimentación o los entrenamientos cambian?

Sí, eso es, los entrenamientos bajan, son entrenamientos más tranquilos, y luego la alimentación pues empiezo a meter carga. 

¿Cuánto tiempo antes del día de la carrera?

La misma semana de la competición empiezo a recargar para que el cuerpo esté preparado.

¿Esos días estás más tensa, más nerviosa, lo pagas con la gente? 

Sí, sí.  Me suelo poner muy nerviosa, más tensa y más alterada de lo normal, sí. Intento no pagarlo con la gente pero yo creo que al final ese nervio sale por ahí y no se puede remediar (se ríe). 

Y un poco relacionado con todo lo hablado, en Instagram antes que como «runner» te defines como «amatxu», y entiendo que todo esto te toca más de cerca desde que eres madre. ¿Qué es para ti la maternidad, cómo definirías o qué significa para ti ser madre?

Uf, es una pregunta un poco complicada, eh. Porque me considero buena madre, bueno una «mala madre», como las «malas madres» que hay por ahí. Soy madre pero también soy mujer y persona. Entonces, a ver, explicarlo es un poco difícil. Yo cuando me planteé ser madre, lo que tenía claro era que no quería cambiar, en la medida de lo posible, mi vida. A mí me gusta correr, me gusta salir al monte y tenía claro que en la medida de lo posible no iba a dejar de hacer lo que me gustaba. No tengo ese remordimiento de dejar a mi hija con mi madre o con su padre si tengo que salir al monte y tengo que estar horas en la montaña porque para mí es mi momento de estar tranquila y disfrutando. Entonces mi definición de ser madre es que antes que madre soy mujer y persona, no sé si he sabido responder bien a la pregunta (se ríe). 

¿Vas a intentar que se aficione o le guste lo mismo que a ti o, por el contrario, dejarás que elija ella libremente?

Yo quiero que ella elija libremente lo que ella quiera, sé que al final soy su referente y además he corrido con ella con el carrito, y a ella le gusta, ahora ya no puedo llevarla porque con cuatro años ya no entra, pero a ella le gusta, se emociona viéndome correr y las entradas a meta las ha vivido desde que era un bebé, porque yo en cuanto pude empecé a correr. Pero que ella decida libremente si quiere correr, jugar al baloncesto, bailar o lo que ella quiera. No la voy a obligar a que corra, al final es ella la que tiene que tomar la decisión de hacer lo que ella considere. 

¿Cuándo fue la primera vez que participaste en una carrera? 

Empecé a correr en 2013 y correría la primera carrera en 2014 o 2015.

¿Y cuál fue?

La nocturna de Bilbao, de 7 km, que era asfalto. En 2019 hice mi primera maratón de montaña, que fueron 42 km y ahora, sólo dos años después, voy a correr una ultra de 130 km. 

Es una pasada. 

Sí, bueno el año pasado cuando corrí la de 100 me dijeron que por qué había hecho ese salto de una maratón de montaña a una ultra, que por qué no había hecho una intermedia de 50 o de 60 antes. 

¿Y qué contestaste?

Que porque quería hacer una ultra, quería ir más allá. Terminé la maratón muy a gusto y muy contenta con el tiempo y las sensaciones que tenía y cruzando la meta con Izaro dije: tengo que correr una ultra, y esa ultra tenía que ser de 100 km. 

Y lo conseguiste.

Y lo conseguí. Entrenando, eh. Porque al final en esto si no entrenas, no se consigue nada.

¿Cuál es el techo que te pones?

Hay ultras de 200 y pico también pero yo creo que ahí no me veo capaz, creo que eso ya es excesivo. Igual puedo hacer algo por etapas, diferentes kilómetros en tres o cuatro días, que hay carreras por etapas. Pero yo creo que más de 130 no creo que corra. Que todo es entrenar, pero creo que sería una locura bastante seria.

Bueno, de hecho 130 ya son treinta kilómetros más de los que hiciste el año pasado, que parece poco pero no dejan de ser treinta kilómetros. 

Sí, sí, eso es. Parecen pocos pero en esos treinta kilómetros sumas igual diez horas más. 

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