«SOBRE TODO A NIVEL VALORES, EL DEPORTE DEBERÍA SER OBLIGATORIO PARA CUALQUIER NIÑO. PARA MÍ UN NIÑO QUE NO CREZCA REALIZANDO UN DEPORTE, YA SEA COLECTIVO O INDIVIDUAL, ES UN ERROR»

 RAQUEL GÓMEZ | 17 de mayo, 2021 


Mikel Alonso es el actual entrenador del Alevin 2010 Peñarol del Barakaldo Club de Fútbol, en la que es su octava temporada como entrenador. Debutó como entrenador en el Peña Athletic Santurtzi, donde estuvo cinco años y fichó por el Barakaldo hace tres. Tiene varios cursos de monitor de fútbol base y orientados también al tema del fútbol y del deporte y es titulado en nivel 1 de entrenador. Aunque ha ganado varios torneos y tiene muchos subcampeonatos, tiene claro que los valores a transmitir a sus niños son más importantes que los títulos. 

¿Qué significa el fútbol para ti?

El fútbol para mí es un deporte que llevo mamando desde pequeño, como se dice coloquialmente. El fútbol y el Athletic siempre han estado muy inculcados en mi casa. Al final es un deporte con el que yo intento transmitir valores a niños, preadolescentes o adolescentes, según el equipo, y sobre todo intentar una formación tanto a nivel personal como deportiva de cada individuo y del colectivo. Creo que igual que muchos otros deportes, principalmente colectivos, enseña muchos valores donde sobre todo el entrenador creo que en ese sentido tiene la posición más favorable para poder inculcarlos. 

¿De qué edades has entrenado?

Ahora mismo estoy entrenando un alevín de once años pero también he estado con edades menores y mayores.

¿Cuánto tiempo llevas entrenando?

Este año es mi octava temporada. 

¿Qué ha cambiado o en qué has cambiado tú desde el primer día como entrenador hasta hoy?

Sobre todo mis conocimientos, cuando empecé era un entrenador inexperto, como se dice también coloquialmente jugaba a la Play con mis propios niños. Y bueno pues después de varios cursos, formaciones y sobre todo la propia experiencia creo que he mejorado bastante como entrenador. Y no sé a nivel deportivo pero por lo menos a nivel personal con todos los niños que entreno creo que nos concordamos con cariño mutuamente que creo que es lo más importante. 

¿Cómo es la relación con ellos?

Genial, la verdad, al final depende también de la edad. He tenido prebenjamines, que son muy pequeños, que cogen un cariño increíble, alevines que al final ya tienen el cerebro mucho más desarrollado y ya conocen muchas más cosas pero también cogen muchísimo cariño. Recuerdo una etapa con un alevín del Peña Athletic que fue maravillosa de la que todavía guardo grandes relaciones con diferentes chavales de aquel equipo y donde pudimos vivir hasta el momento la mejor temporada que he vivido yo. Aparte también tuve la oportunidad de estar dos años de auxiliar con Egoitz Gañán, que es un entrenador del Juvenil Nacional del Barakaldo, estuvimos en el Juvenil Preferente y pude interactuar con chavales ya adolescentes entre dieciséis, diecisiete, dieciocho y diecinueve años y ahí pude también entablar grandes amistades con diferentes jugadores, de hecho un juvenil de aquella etapa fue compañero mío el año pasado en un alevín del Barakaldo. 

¿Como segundo?

Sí, bueno, fue auxiliar, más bien. Mi segundo entrenador es Mikel Marroquín, es el que siempre ha estado conmigo y aparte pues bueno también ha estado conmigo gente como Daniel Orive, Unax Rodríguez y actualmente Iker Santos. 

¿Cómo de importante es para ti la figura del segundo entrenador?

Fundamental. Creo que ya son cuatro años los que llevo con Mikel Marroquín y formamos un tándem maravilloso, nos entendemos a la perfección, es una persona a la que le encanta y sabe bastante de fútbol. Aparte también siempre me gusta estar con otra persona más con gente que tenga ganas, este año estoy con Iker Santos como he dicho, que es actual jugador del Juvenil Nacional del Barakaldo. 

¿Y cuál es su función?

Realmente hacemos los tres lo mismo, evidentemente yo soy la persona que habla con los padres, con el coordinador, la persona que toma decisiones en momentos puntuales pero realmente en los entrenamientos si ellos quieren decir algo o tomar la palabra tienen toda la posibilidad de hacerlo. Pero bueno al fin y al cabo si hay que tomar una decisión muy concreta se pone en común entre los tres y luego el que la decide realmente al final sería yo, en ese sentido sí. También han estado con nosotros Unax Rodríguez y Daniel Orive que hicieron un trabajo genial y al final lo importante es que todos tenemos ganas, aquí todos tenemos que aprender, yo el primero, y cuando te juntas con gente que tiene ganas y que está contigo, todo funciona, sin duda. También pude trabajar con Egoitz Gañán y Julen González en el Juvenil Preferente del Barakaldo, que me dieron la oportunidad de aprender mucho en esa tapa y les estoy muy agradecido. Además comencé mi andadura con Iker Gómez en el Peña Athletic. 

¿Es difícil gestionar los egos? ¿Tienes a alguno que juegue por decreto?

No, en mi caso yo siempre he intentado ser justo, creo que un entrenador tiene que ser siempre justo y más en estas etapas. 

Que sepan que se tienen que ganar el puesto, ¿no?

Eso es, eso es lo importante. Al final el entrenador tiene que ser justo. Todos los entrenadores sabemos que hay un jugador que tiene cualidades más altas que otros pero quizá ese jugador de esas cualidades tan altas luego no lo demuestra con actitud, compromiso o respeto, y eso también hay que valorarlo. Yo siempre he intentado ser justo y equitativo y poner a los jugadores según se ganen el puesto en cada partido y cuando ha habido que castigar al que presuntamente es un jugador más goleador, se le ha castigado, por supuesto, porque en esto del fútbol, a nivel colectivo, aquí juega el que se lo gana. 

¿Cómo es un entrenamiento contigo?

Bueno, nosotros intentamos hacer entrenamientos que vayan acordes a unos objetivos y a que los ejercicios enseñen siempre, que no sea sólo el entrenador el que enseñe sino que cada ejercicio tenga suficientes estímulos para que el jugador aprenda del propio ejercicio. Luego ya está el entrenador para dirigir, para corregir o para demostrar, pero lo importante es que los entrenamientos enseñen. 

¿Cómo han cambiado los entrenamientos a raíz de la pandemia?

Desgraciadamente, en primer lugar que estamos entrenando en subgrupos, no se permiten grupos de más de seis, los llamados grupos burbuja, y eso al final limita mucho poder entrenar ciertas situaciones o ciertos aspectos que se podían dar en un partido. Con el espacio que tenemos y los grupos limitados nos toca pensar más, intentar darle una vuelta y analizar que se pueda trabajar lo más real o lo más adaptado posible a la situación. Además los niños no se pueden duchar, no pueden hacer uso del vestuario, los padres no pueden entrar a las gradas y bueno pues al final es un poco diferente todo, pero esperemos que esto acabe pronto. 

¿Y qué opinas de esas medidas que se han impuesto?

Puedo entender que no se hagan partidos, porque al final son muchos equipos, antes de la pandemia cuando las cosas funcionaban con normalidad había una cantidad de equipos, de jugadores, de niños de diferentes edades, de padres, etcétera muy grande y en ese sentido puedo entender que no haya competiciones, pero por lo menos entrenar, que el grupo entrene junto y no en subgrupos. Lo que no tiene sentido es que en la calle se pueda estar veinticinco personas y que un niño tenga que entrenar en un grupito de seis o de menos. 

¿Seguís entrenando así?

Sí, y no parece que vaya a cambiar. Yo pensaba que con el fin del estado de alarma quizá podían cambiar lo de los subgrupos y que se iba a poder entrenar todos juntos aunque fuera en medio campo de fútbol 11 o de fútbol 7, pero no, todo sigue igual.

O sea que no se ha abierto la competición para vosotros. 

Nada, en fútbol escolar nada. Se ha abierto fútbol federado, ligas amistosas y desde el inicio de la pandemia lo que se ha podido jugar han sido competiciones semiprofesionales que en este caso son Juvenil División de Honor Nacional y Juvenil Nacional. 

Pero vosotros nada.

Nosotros nada.

¿Y qué opinas? ¿Por qué unos sí y otros no?

Bueno, legalmente es por el tema de que sea un fútbol semiprofesional porque los juveniles a nivel nacional son filiales de muchos clubes de entidad y necesitan que se siga compitiendo. Pero realmente creo que se podría haber dado una vuelta y no haber limitado tanto la evolución de niños, de adolescentes o preadolescentes que tienen el mismo derecho para poder entrenar y poder evolucionar. 

¿Crees que se le da la importancia que merece al fútbol base?

Creo que se le da importancia pero en este caso las medidas restrictivas no han atendido al propio desarrollo de los niños. El deporte en sí, el deporte escolar, es importantísimo para el desarrollo a nivel cognitivo, a nivel social, a nivel físico y a otros niveles que no se han atendido y se ha tenido a los niños en casa sin ningún sentido, desde mi punto de vista. 

¿Cuánto tiempo habéis estado sin ni siquiera poder entrenar?

No recuerdo exactamente cuánto pero te diría que, si no me equivoco, en el cómputo global desde septiembre hasta mediados de mayo, tres o cuatro meses. 

¿Y durante ese tiempo estuviste en contacto con ellos, hablabas con ellos para que hicieran ejercicios o algo?

Sí, el Barakaldo propuso sesiones vía Zoom donde nosotros poníamos retos semanales y ellos los iban cumpliendo y tenían sus respectivos premios. Intentamos hablar con ellos, ponerles vídeos de partidos, les hacíamos preguntas sobre el Barakaldo, sobre el Athletic, etcétera. Tratamos de tener siempre esa interacción con ellos para que no se perdiera antes de llegar a los campos de nuevo, claro. 

¿Y luego se ha notado, físicamente, cuando habéis vuelto?

En el caso de los alevines a nivel físico no porque al fin y al cabo siempre están corriendo, siempre se mueven, si no han estado entrenando han estado jugando debajo de su casa al balón. Pero sí que sé de casos, a nivel federado, que ya tienen catorce, quince o dieciséis años, donde sí se ha notado más el bajón a nivel físico y fundamentalmente a nivel mental. Y desgraciadamente conozco bastantes chavales, sobre todo cadetes y algunos juveniles que han dejado el fútbol por culpa de la pandemia porque la pandemia les ha quitado las ganas que tenían de seguir jugando a fútbol. 

Yo pensaba que todo lo contrario, que iban a tener más ganas todavía. 

A nivel cadete o a nivel juvenil al final hay otros factores externos que también perjudican a que quieran seguir jugando a fútbol, que quieran seguir levantándose pronto los fines de semana o que quieran seguir teniendo esa disciplina de ir a entrenar y ganarse en los entrenamientos jugar en el campo. Y la inactividad que ha supuesto la pandemia yo creo que les ha terminado de dar la puntilla. 

¿Cuánto de importante es para ti el deporte en general y el fútbol en particular en el crecimiento tanto personal como físico de los niños?

A mí me parece fundamental porque como te he dicho antes el deporte es un vaso comunicante para poder transmitir  valores. Primero porque los niños quieren ir a jugar a fútbol. El fútbol les encanta, el baloncesto, el tenis, el balonmano, me da igual que deporte. Y si les gusta, si se les consigue transmitir valores con ese deporte, valores como el respeto, el compromiso, la actitud, la propia disciplina, la responsabilidad que tiene uno sobre uno mismo de decir oye si no hago esto bien igual no juego el partido. Sobre todo a nivel valores, el deporte debería ser obligatorio para cualquier niño. Para mí que un niño que no crezca realizando un deporte, ya sea colectivo o individual, es un error.

¿Hasta qué punto crees que es bueno que compitan desde tan pequeños? ¿Entienden que no todo es ganar, o se obsesionan por hacerlo?

Realmente eso es trabajo del entrenador. Yo siempre he dicho que cada maestrillo tiene su librillo y yo voy a hablar del mío. En etapas tempranas desde prebenjamines hasta alevines o incluso infantiles, creo que lo importante es la evolución, la mejora, el adquirir valores, conceptos futbolísticos para hacerse mejor persona y mejor jugador de fútbol en este caso. Y el entrenador también tiene que marcar prioridades y la prioridad nunca tiene que ser ganar. Evidentemente cuanto mejor entrenemos, cuanto mejor hagamos las cosas, seguramente más opciones tengamos de ganar, eso seguro, pero si no se gana, no pasa nada. Ha habido partidos en los que hemos ganado 5-0, 6-0, 7-0, 8-0, me da igual, y a mí no me ha gustado el partido y se lo he criticado porque no vi actitud, no vi que se hubiera trabajado lo que habíamos entrenado durante la semana. Y, en cambio, ha habido otros partidos donde sí vi que había habido una mejora, que había actitud, que el equipo había luchado, sí vi que lo que les intentamos transmitir para que lo cumplan en el campo y lo que intentamos entrenar en los entrenamientos se cumplía, entonces no depende del resultado, depende de lo que se vea en el campo. Si se pierde, pues se ha perdido, pero si he dado el cien por cien no pasa nada. 

¿Es fácil inculcar esos valores? 

Bueno, es fácil pero también depende mucho de si eres buen comunicador, si eres capaz de comunicarlo, de transmitirlo, pero también depende de que los niños dejen que se lo transmitas, porque ellos se tienen que abrir y tienen que confiar en ti para que se crean lo que les estás diciendo e intentando transmitir. Creo que de las cosas más bonitas de esto también es que el entrenador sea capaz de convencer, no de ordenar, yo a un niño le puedo decir haz esto porque sí o haz esto porque te lo digo yo y no; eso está mal. Haz esto porque ya te darás cuenta o yo voy a hacer que te des cuenta de que es lo mejor o que él se crea que lo que le estoy diciendo es lo mejor para él, esa es la clave para mí del entrenador en cualquier tipo de categoría: que sea capaz de convencer.

¿Qué es lo más difícil de ser entrenador?

Es una pregunta complicada porque depende de la categoría, de la edad. Si hablamos de fútbol escolar, lo más difícil probablemente es ser justo, siempre cumplir tu palabra de inicio, que nunca tengas un desliz, en el sentido de si yo marco que aquí juega el que se lo gana, que no cometa el error de alguien que sepa que no se lo ha ganado, ponerle en el campo, ahí a veces el entrenador suele ser incoherente. Pero bueno realmente para mí a nivel fútbol escolar no es dificultad es simplemente no sé, para mí no hay nada difícil, pero hay que siempre ser honesto un poco consigo mismo y las palabras que se transmiten y que el ejemplo que quieres transmitir, se transmita. Yo no le puedo pedir a un niño que llegue puntual a los entrenamientos y llegar tarde yo, no tiene ningún sentido. Quizá esas pequeñas incoherencias que a veces en algún momento los entrenadores tenemos. 

¿Y lo más bonito?

En estas edades sin ninguna duda en mi caso la sensación de haber llegado al corazón de los niños. Recuerdo que cuando dejé un equipo del Peña Athletic sentí que todo el trabajo que habíamos hecho había valido la pena porque ellos querían que nosotros siguiéramos entrenando al equipo. Entonces la sensación de conseguir que los niños quieran estar contigo, que les vales, que les enseñas, que en definitiva le estás haciendo mejorar en todos los sentidos, eso es lo más importante. Para mí sinceramente ganar más o ganar menos no es lo importante, lo importante es ser capaz de llegar al corazón de los niños y cuando lo consigues, no se paga con dinero. 

¿Dirías que tu mejor experiencia como entrenador sería esa?

Sí, sin duda. 

Y no ganasteis nada. 

No ganamos nada, fuimos subcampeones de dos torneos y subcampeones también de la liga, pero realmente eso no fue lo importante, lo importante fue el grupo que se formó, el trabajo, la disciplina que hubo esos dos años y el final; el final fue maravilloso. 

¿Y por qué te fuiste?

Llamó el Barakaldo, nuevos retos. Me dio pena pero bueno. 

Te dio pena pero preferiste al Barakaldo. 

Me dio mucha pena pero en esto del fútbol hay veces que el ciclo llega hasta un punto y entonces hay que cambiar, hay que saber irse.

¿Y volverías en otro momento de tu vida?

Por supuesto.

¿Sueñan con ser Cristiano Ronaldo o Messi o tienen los pies en la tierra?

Los niños tienen más los pies en la tierra que los propios padres. Hay padres que sí que creen que tienen a Cristiano Ronaldo o a Messi. No es habitual, yo no lo he vivido pero conozco padres que sí que lo piensan realmente y ese es el gran problema. Al final a un niño si se le mete mucha presión, se le frustra completamente. He vivido situaciones en las que he aprendido que si algún día tengo un hijo o una hija y va a jugar un deporte colectivo o individual, tengo muy claro lo que no tengo que hacer. 

No decirle que es Messi, ¿no?

Ni presionarle o gritarle en un partido o en un entrenamiento porque ha hecho un mal control, que ni el propio entrenador le grita pero que sí lo haga el padre, y cosas que no veremos en casa porque no pero nos podemos imaginar. Pero bueno no es habitual, la verdad es que yo no he vivido situaciones de esas pero sí que las he visto en campos y he de decir que muchas veces en esto del deporte escolar los niños están mucho más centrados y mucho menos alucinados que los padres, la verdad. 

Hablando de padres, no hace mucho que se hizo viral este tweet de un padre: 

“Mi hijo juega a fútbol. Es clara y objetivamente el peor del equipo. Han perdido. No ha tocado bola. Solo en una ocasión, un pase que ha hecho malo, el rival ha fallado y el balón ha llegado a un compi. Sale del partido y me dice: “¿Has visto qué pase he hecho?”. Él feliz. Yo más”.  (@rojazo_twitt) 

Maravilloso, o sea, maravilloso. Yo ni lo hubiera puesto, pero creo que es un gran ejemplo de lo que realmente es lo importante, que es que un niño cuando empieza a jugar lo que tiene que hacer es mejorar como persona con los valores dentro del deporte y que disfrute, sobre todo que disfrute, y que no sufra. Y eso les va a hacer seguramente al que tenga más cualidades, mejorar más, y al que no las tenga, mejorar menos, no pasa nada, el tema es que disfruten. El deporte escolar es para que disfruten, luego ya llegará el deporte federado cuando la cosa es más competitiva y la cosa se pone más seria.

¿Respetan a los árbitros?

Hombre, eso es premisa importante y fundamental que se les marca siempre: hay que respetar a los árbitros sí o sí, al rival y al compañero; respetar absolutamente a todo el que les rodea. Y de hecho yo como entrenador con los árbitros, lo que decía antes, si yo pongo el ejemplo, si les pido algo, tengo que ser ejemplo y nunca jamás se me ha ocurrido encararme con un árbitro o gritar a un árbitro. He podido pedirle algo, he podido preguntarle por qué había hecho eso pero sin ningún tipo de acritud ni agresividad. 

¿Y nunca lo has tenido que pensar dos veces, alguna vez que te haya costado más contenerte?

No, la verdad es que no. A ver en un partido evidentemente aquí todos aprendemos, aprenden los niños, aprenden los entrenadores porque en fútbol escolar nadie sabe más que nadie y el árbitro también está aprendiendo. A mí arbitrar me parece la parte más dificultosa del fútbol sin ninguna duda, me parece complicadísimo, y da igual la categoría. Y de hecho pongo el ejemplo, lo viví en mis carnes: hicimos un torneo en el Peña Athletic, me tocó arbitrar un partido y soy malísimo de árbitro, pero el peor árbitro del mundo, y me equivoqué en un penalti garrafal, no vi una mano, o sea no vi nada, estaba nerviosísimo y los padres me volvieron loco y los entrenadores de un equipo, que no voy a decir el nombre porque no es cuestión, la verdad que se comportaron conmigo bastante mal. Y ahí me di cuenta de que arbitrar es dificilísimo y en la vida se me va a ocurrir hacérselo pasar mal a un árbitro. De hecho tengo otra anécdota de hace cuatro o cinco años donde un padre estuvo insultando a un árbitro que tendría unos dieciocho o diecinueve años, pero insultándole, poniéndole a parir y el árbitro estaba arbitrando casi llorando. Yo le dije que parara el partido, que lo suspendiese y que si hacía falta nos retirábamos nosotros y perdíamos el partido pero que no lo pasara mal, porque de verdad que fue terrible. 

Chapó. ¿Y qué hizo?

Siguió, nos dio las gracias y siguió el partido pero sí que fue una situación muy dura. Y además con niños de siete años, para que te hagas una idea. 

¿Te gustaría que hubiera VAR?

No, de hecho no me convence el VAR. A nivel de fútbol base es inviable porque al final es inviable pero a nivel de fútbol de élite me parece que se equivocan lo mismo o por lo menos no tienen claro el criterio que tienen que llevar, y lo hemos visto recientemente. 

Hay competiciones en las que los infantiles están jugando con mascarillas. ¿Qué opinas?

Pues qué voy a opinar, que poner a un niño a entrenar con mascarilla es poco más que ahogarlo porque no sé, hacer deporte con mascarilla...Yo el deporte que hago es ir al gimnasio y el simple hecho de hacer pesas con mascarilla, me cuesta. Hacer un deporte totalmente aeróbico como es el fútbol con unos intervalos y unos picos de demanda de oxígeno altísima con mascarilla la verdad que me parece una auténtica aberración, qué te voy a decir. 

¿Crees que han sido ellos, los niños, los más perjudicados y abandonados sobre todo en el fútbol base?

Sí, porque al final ya te digo a nivel semiprofesional se ha jugado porque se han hecho PCR, aquí tendrías que hacerlas constantemente, y no interesa. No obstante yo lo único que he reclamado y sigo reclamando es eliminar los subgrupos, los grupos burbuja, es lo que no acabo de entender. 

Y no se sabe nada, ¿no? Porque ahora parece que están planteando la vuelta del público a primera división pero a vosotros no os han dicho nada ni a corto ni a medio ni a largo plazo, ¿no?

No, en principio lo que parece es que la temporada se termina a principios de junio y que no vamos a jugar nada, así que a seguir entrenando hasta que se termine. Y el próximo año, a ver. 

Claro es que tampoco sabéis cuándo volveréis a los entrenamientos, ni si cuando volváis vais a estar igual...

En teoría los entrenamientos acaban en junio, luego normal, en verano nada y se volvería en septiembre, parece ser que en septiembre se volvería ya con cierta normalidad, eso parece, pero bueno, nunca se sabe. 

Te gustaría que se volviera con público, entiendo. O crees que es mejor sin público, por aquello de esos padres de los que hablábamos antes que a veces perjudican más.

Yo creo que los padres tienen que ir a ver a sus hijos, es necesario. La incidencia de ese tipo de personas, como llamo yo padres frustrados o padres energúmenos, cada vez es menor, pero bueno al fin y al cabo lo que opino es que lo que tienen que tener claro los padres es que tienen que disfrutar, que ellos disfruten, que no sufran y los entrenadores siempre intentamos hacer las cosas con el objetivo de mejorar todos y de que no perjudique al equipo, evidentemente. 

Hombre para los árbitros casi mejor que no haya público...

Sí, para los árbitros seguramente si les preguntas te dicen que lo mejor es a puerta cerrada, eso seguro. Aunque bueno, también te digo que conozco a alguno que le gusta que le digan cosas, se motivan, se crecen ante esas situaciones. Todo va con la persona, yo no podría. A mí me hundiría. 

¿Y qué opinas de que ahora vaya a volver el público a los estadios pero sólo 5000 personas, con distancias, con FFP2, etcétera?

Que lo tenían que haber hecho antes, creo que siempre ha sido una opción. En el momento que la gente podía acudir a teatros, a El Hormiguero, a La Resistencia o a ver los toros, no sé por qué al fútbol y al baloncesto, que además soy socio del Bilbao Basket, no sé por qué no han dejado acudir, no tiene ningún sentido, pero bueno. Ahora me parece bien que poco a poco se vaya añadiendo un poquito de aforo y esperemos que para la próxima temporada el aforo sea mayor y por lo menos supere el 50% porque creo que la salsa del fútbol y la de cualquier deporte, es la afición. Aparte a nivel económico, la ruina económica de los clubes que supone el hecho de que no acuda gente a los campos, claro. 

¿Y tú no juegas? ¿No has jugado nunca?

Yo he jugado a fútbol sala, el fútbol 11 es algo que siempre me picó pero no acabé jugando porque siempre he sido muy vago. He cometido muchos errores, quizá no haber seguido jugando o no habérmelo tomado más en serio es algo de lo que me arrepiento, entonces como entrenador intento inculcar que no hagan lo que hice yo. 

Hay gente que dice que si no has jugado no puedes ser buen entrenador...

No estoy nada de acuerdo, de hecho conozco a mucha gente que ha jugado a fútbol en categorías muy altas, se ha puesto de entrenador y no vale, eso ocurre. Realmente para ser entrenador, puedes saber muchísimo de fútbol, puedes haber tenido las mayores experiencias del mundo, pero que si no sabes transmitir, no sabes gestionar, no sabes ser al fin y al cabo un psicólogo, saber dar a un jugador cuando necesita una cosa u otra, saber cuándo ponerte serio y cuando no, muchos aspectos que se dominan y se tienen, para mí se tienen. 

Siempre pongo el mismo ejemplo, es un ejemplo extremo: el Real Madrid de Rafa Benítez. Benítez llega al Real Madrid sabiendo muchísimo más que Zinedine Zidane, muchísimo más, un entrenador que tiene muchos conocimientos llega allí, pero claro, es Rafa Benítez, llega Zidane, habiendo entrenado al Castilla, y gana la Champions. Realmente el fútbol es gestión de grupo, hablamos de deporte de élite que no tiene nada que ver, pero realmente la gestión de grupo es fundamental sobre todo para un primer entrenador, que es el que tiene que dar la charla, que tiene que hablar con los jugadores, tomar decisiones, saber tomar la decisión correcta y en el momento correcto creo que es fundamental para el buen desarrollo de un grupo. 


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